Tras las huellas de los glaciares: Alaska 2013

Publicado lunes, 14 de enero 2019

27 de julio de 2013. El equipo llega al campamento base de Gustavus, un pequeño pueblo que sirve como base logística y entrada al Glacier Bay National Park, donde se concentrarán las actividades fotográficas. Antes de entrar al parque, teníamos que asistir a un curso para poder enfrentarnos con seguridad a la vida salvaje, puesto que el Glacier Bay es una reserva integral donde el hombre se encuentra totalmente aislado, y el oso negro y el oso pardo son una presencia constante que nunca debe ser subestimada.

Como primer objetivo nos dirigimos a las laderas del monte Wright para repetir la histórica foto del glaciar Muir tomada por Frank La Roche en 1893, exactamente hace 120 años.

Avanzamos por una densísima vegetación, y al estar en una reserva integral solo podemos mover las ramas sin dañarlas, por lo que con las mochilas cargadas de material fotográfico tardamos más de una hora en recorrer un kilómetro. Subiendo por un estrecho cañón llegamos a una preciosa colina donde la vista se extiende desde el Monte Fairweather, a 4.600 metros sobre el nivel del mar, hasta el brazo oriental de Glacier Bay. Los glaciares están todavía muy lejos, a más de 50 kilómetros al norte, mientras que a finales del siglo XIX ocupaban casi todo lo que la vista alcanzaba. 

En los días siguientes, el objetivo es repetir algunas fotografías del frente del glaciar Muir, tomadas en 1891 y 1941. Después de acercarnos en barca, al llegar nos topamos, demasiado de cerca, con un oso pardo. A continuación, encontramos el punto desde el que William O. Field sacó su fotografía en 1941; la densa vegetación no nos permite hacerla desde el mismo punto, pero la perspectiva es idéntica.

Después de unos días llegamos a una altura de la White Thunder Ridge en la que, a 300 metros por encima del fiordo, en 1941 Field colocó su cámara de fotos. En esa época, los frentes de los glaciares Muir y McBride estaban unidos y casi al alcance de la mano, mientras que hoy apenas se puede ver el frente del McBride. Repito las imágenes del Field y me doy cuenta de los grandes cambios en el paisaje en pocas décadas.

Cuando las condiciones climáticas parecen buenas, decidimos dedicar unos días a un reconocimiento en barca del West Arm, punto de partida para subir a los picos desde donde el explorador A. J. Brabazon, en 1894, tomó varias fotografías que abarcaban la confluencia de los dos principales glaciares de Glacier Bay, el Grand Pacific y el Johns Hopkins. También logramos llegar al glaciar Reid, donde, atados con una cuerda, escalamos con crampones para realizar el seguimiento y hacer algunas fotos de las enormes grietas, muy abiertas en el frente, lo que nos ayudará a entender si este glaciar, tal y como había planteado nuestro glaciólogo Riccardo Scotti, se encuentra en una etapa de avance.

El 27 de agosto, después de cuatro semanas sobre el terreno, el balance de la expedición es todo un éxito: 28 comparaciones fotográficas, seis panorámicas, todas las imágenes georeferenciadas y, sobre todo, la documentación sobre el increíble retroceso de los glaciares. En poco más de un siglo, los frentes del Johns Hopkins y del Grand Pacific han retrocedido más de 15 kilómetros, mientras que el del Reid ha retrocedido tres kilómetros y medio. Según los glaciólogos, la impresionante desintegración del casquete de la Glacier Bay desde la Pequeña Edad de Hielo hasta nuestros días ha provocado una pérdida de volumen de 3.450 kilómetros cúbicos, que equivalen a un aumento de un centímetro del nivel de los océanos.

Texto de Parallelozero tomado libremente de: «Cuadernos de viaje de Fabiano Ventura © 2009 - 2018»