Tras las huellas de los glaciares: Cáucaso 2011

Publicado lunes, 7 de enero 2019

30 de julio de 2011: este año la expedición nos lleva al Cáucaso georgiano. El objetivo es llegar al glaciar Tviberi, un importante debris-covered glacier, es decir, «con el frente cubierto de escombros morrénicos», para observar con unos aparatos especiales su tendencia al derretimiento, y repetir algunas fotografías tomadas por Mor Von Dechy en 1884 y por Vittorio Sella en 1890 a los glaciares más significativos de la región, como el Tszaneri, el Kazebi, el Chalaat, el Leskir y el Lardaadi Adishi. 

El 2 de agosto, después de un día entero de búsqueda sobre terrenos prácticamente impracticables, encontramos el punto desde el que Vittorio Sella realizó una toma histórica del Chalaat, que con su frente alcanza la altitud más baja de toda Georgia, 1.860 metros. La exploración, además de demostrar que el Chalaat ha retrocedido considerablemente (unos 3 km, con una pérdida de espesor de 200 metros), ha servido para comprobar la imposibilidad de llegar al Leskir: los puentes para cruzar el arroyo se han derrumbado, el camino ha sido cubierto por la vegetación y el impresionante retroceso frontal del glaciar ha cambiado la morfología del frente, haciendo que sea completamente inaccesible.

A mediados de agosto, para repetir la extraordinaria imagen de Vittorio Sella del Lardaadi Adishi, uno de los glaciares más espectaculares de Svanetia, nos vimos obligados a realizar una dura expedición de tres días, con portadores y caballos.

Al llegar al frente del glaciar en el fondo del valle, con enormes dificultades, pudimos realizar estudios de las numerosas morrenas latero-frontales que atestiguan el dinamismo y la capacidad de respuesta al cambio climático de este coloso de hielo. El retroceso del frente respecto a la máxima expansión histórica, que probablemente se produjo antes de mediados del siglo XIX, es de poco más de un kilómetro, mientras que es mucho más evidente la pérdida de espesor de toda la lengua del valle. La recesión, relativamente pequeña en comparación con los otros glaciares de la región, se debe quizás a la gran altitud (más de 4.000 metros) de las dos cuencas de acumulación.

El último objetivo fotográfico de la expedición es la repetición de la famosa fotografía panorámica tomada por Vittorio Sella hace 121 años desde la cima del Monte Banguriani, a 3.885 metros. Una vez en la cima, la fatiga de la subida desaparece y la emoción de mirar hacia el lado opuesto es muy intensa. La vista a mi alrededor es impresionante. Observo las siete imágenes de Sella que he traído como referencia visual e inmediatamente noto los fuertes retrocesos y caídas de los numerosos glaciares a mi alrededor: algunos de los más pequeños han desaparecido por completo.

Al final de la expedición, que ha requerido dos años de estudios preliminares y organización logística y más de un mes de actividad sobre el terreno, el balance es el siguiente: cuatro glaciares principales examinados, veinte fotografías comparativas tomadas desde la misma perspectiva que las históricas, numerosos estudios instrumentales y tres reconocimientos en helicóptero.

Pocos días después del regreso, los primeros resultados ya son evidentes al realizar comparaciones fotográficas y observaciones científicas: los glaciares de la cadena del Cáucaso muestran lamentablemente retrocesos considerables de los frentes y pérdidas igualmente notables en espesor.

Texto de Parallelozero tomado libremente de: «Cuadernos de viaje de Fabiano Ventura © 2009 - 2018»