Enel Green Power lleva Caravaggio a Chile

Publicado Viernes, 21 de octubre 2016

Del 20 de octubre al 18 de diciembre el Museo Nacional de Bellas Artes de Santiago expone el "San Juan Bautista" llegado a Chile gracias a Enel Green Power

Caravaggio llega a Chile. Por primera vez, una obra del famoso pintor italiano estará en exhibición en el Museo Nacional de Bellas Artes de Santiago de Chile gracias a la colaboración entre Enel, Enel Green Power, la Embajada de Italia en Chile y el Instituto italiano de Cultura.

“Del 20 de octubre al 18 de diciembre será posible admirar el "San Juan Bautista", pintado por Michelangelo Merisi alrededor del 1600 y perteneciente a la prestigiosa colección de los Museos Capitolinos de Roma.”

"El uso innovador de la luz que marcó las obras de Caravaggio hace cuatro siglos se conoce en el mundo y ha abierto, gracias a su particular uso del claroscuro, una nueva manera de representar la realidad imprimiendo a sus obras al mismo tiempo drama y patetismo – dijo Salvatore Bernabei, Jefe Renovables Enel Green Power América Latina - la misma luz y energía caracteriza e inspira a Enel Green Power, nos permite trabajar con pasión y curiosidad y para abordar, de una manera abierta y creativa, los nuevos retos del mercado con el objetivo de mejorar la calidad de vida de las personas. Es por eso que la presencia de Caravaggio en Chile, a través de su obra San Juan Bautista, es para nosotros un motivo de gran orgullo".

También según Nicola Cotugno, Country Manager de Enel Chile, esta iniciativa coincide con una nueva etapa que estamos viviendo, donde el Grupo tiene un claro compromiso con la apertura a nuevas alianzas que mejoren la calidad de vida de los chilenos y contribuyan al progreso del país. "Queremos ser una empresa abierta, que escucha y dialoga con la comunidad y crea lazos de colaboración destinados a la construcción de una sociedad mejor, culturalmente integrada y sensible hacia su entorno".

El "San Juan Bautista" de Caravaggio, conservado en el Museo Capitolino desde mediados del siglo XVIII, es una combinación magistral de aparente ligereza y gravedad intrínseca. Esta sencillez, inmediata y que desarma, ha llevado en el pasado a pensar que lo que vemos es demasiado fácil y por lo tanto a buscar dentro del cuadro significados ocultos y escondidos - explica Sergio Guarino, conservador histórico del arte en los Museos Capitolinos - Caravaggio en cambio, totalmente en línea con la gran tradición del arte religioso italiano, cumple un nuevo descubrimiento del tiempo de lo sagrado, que supera a los ritmos de la existencia, sin desviarse nunca de lo humano y de la vida cotidiana: sus obras no son iconos que representan a personajes sagrados inmergidos su fe inalcanzable, sino más bien hablan de carne, sangre, estupor, tormento, y al mismo tiempo, de gracia, de  búsqueda de Dios y de misterio".