Panamá crece gracias a la compartición

Lunes, 14 noviembre 2016

“Somos desde hace años una compañía habitual para las comunidades que viven cerca las dos plantas, ambas construidas en la región de Chiriquí.”

El Comité, integrado por 15 trabajadores de EGP, también ha proporcionado asistencia financiera a más de 280 estudiantes de estas escuelas promoviendo la adecuada gestión de los recursos naturales, tales como el desarrollo de programas de agricultura sostenible y proyectos en el ámbito de la salud, educación, medio ambiente e infraestructura.

Un vínculo entre las personas

El vínculo con las comunidades locales es un hilo conductor de nuestra presencia en el país de América Central

“En Chiriquí "colaboración" quiere decir el encuentro entre los que trabajan en EGP y los habitantes de la región, no sólo entre los funcionarios de la empresa y los representantes de las comunidades.”

Hay muchos ejemplos de este vínculo: ya en 2011, por ejemplo, los trabajadores del EGP y sus familias participaron en el evento organizado para la plantación de 500 árboles en la región como parte de un programa de reforestación más amplio coordinado por la Asociación Nacional para la conservación de la Naturaleza (Ancon), la mayor asociación sin ánimo de lucro de Panamá que desde su fundación en 1985 ha jugado un papel importante en la conservación del medio ambiente en Panamá.

Nueva luz para la vida cotidiana

La Comisión Social ha promovido un proyecto de electrificación rural que benefició a 33 viviendas, la escuela y una cooperativa de la comunidad que vive cerca de la planta hidroeléctrica de Fortuna, que desde hace 30 años no tenían acceso estable a la electricidad.

“Garantizar el acceso a la energía es un objetivo central de la colaboración entre Enel Green Power y las comunidades locales en Panamá.”

También como parte de los esfuerzos para llevar la energía a las comunidades rurales, tres mujeres de Panamá participaron en el proyecto desarrollado por EGP en colaboración con la ONG india Barefoot College que en este país de América Central también ha dado lugar a un programa de electrificación de 500 viviendas de las comunidades que viven en los distritos de Kankintú y Guayabito en la comarca indígena Ngäbe Buglé.