Los gigantes, la joven y la presa

Domingo, 21 Febrero 2016

“No es un trabajo común, especialmente para una joven como yo. Pero me encuentro muy bien ahí, y vi muy favorablemente la oportunidad de trabajar en una presa.”

– Federica Sponga

Entre los gigantes de los Dolomitas

El control de la presa es una actividad que tiene ocupada Federica algunos días por semana. Desde hace poco más de tres meses comenzó a familiarizarse con la masa de agua y las instalaciones en el territorio de Falcade, situado entre los picos de los Dolomitas, gigantes de piedra que marcan el territorio en la frontera entre Veneto y Trentino.

"Ya trabajé durante un período en el dique en Vodo Cadore, en la provincia de Belluno", explica. "Pasado un período inicial de aclimatación, todo se vuelve más fácil. Por mi parte como base hay una excelente relación que tengo con la montaña. Esto es de gran ayuda".

El suave invierno ha ahorrado dolores de cabeza y trabajos particulares y el proceso de aclimatación ha incluido principalmente la medición y el control de la cuenca del lago Cavia. "Pero cuando realmente vendrá el frío y la nieve para palear - añade Federica - no será un paseo trabajar a 2100 metros".

“Hay que acostumbrarse a los ritmos de la naturaleza, sumergirse en monotonías que pueden ser desconocidas para muchos, por lo que estamos acostumbrado al frenesí de la ciudad.”

"Tienes tiempo para estar solo con uno mismo también gracias al hecho de que ahí arriba no hay Internet y las comunicaciones se reducen a lo esencial. También ayuda a desenchufarse un poco de la vida cotidiana sin dejar de ser alerta y con los ojos abiertos", dice Federica.

Entre naturaleza y tecnología

Ocuparse de una presa quiere decir sumergirse en un diálogo constante con la naturaleza, que exige respeto y devuelve en cambio su energía. Hay que trabajar todos los días combinando la paciencia de un monje con la experiencia técnica.

“Una presa pide ser auscultada, de forma constante. Y en la repetición de gestos simples y diarios la tecnología se vuelve cada vez más importante y eficaz.”

Mediciones, monitoreo e inspecciones siguen una agenda precisa. Y hoy, en la era de la revolución digital, procesadores, dispositivos de alta tecnología, así como aviones no tripulados buceadores nos ayudan a volver el análisis y los controles más precisos y exactos".

Muchos gestos habituales y una atención que nunca da lugar a la monotonía. Mucho silencio y turnos continuos. El día normal de toda la presa guardia es muy sencillo e intenso. A través de las estaciones con la mirada siempre dirigida al espejo de agua y la ingeniosa obra humana que lo aprovecha y contiene. La presa nunca se queda sola.