Dominica: empoderando los vientos del cambio

Publicado Miércoles, 6 Septiembre 2017

“Zinc, plata y cobre se obtienen todavía hoy de minas ubicadas a solo 15 minutos del centro de la ciudad.”

Incluso las anécdotas históricas más pintorescas giran en torno a minerales, aunque éstos provengan del espacio. Un meteorito caído hace unos 65 millones de años estuvo expuesto en una de las principales iglesias del municipio, San Francisco, desde su descubrimiento hasta que en 1886 fue trasladado al Museo de Historia Natural de París, donde hoy permanece.

Recientemente se descubrieron nuevas fuentes de riqueza y, lo que es más importante, de creación de valor con las comunidades locales. La operación de Dominica comenzó en 2014, pero incluso antes de su puesta en marcha se inició un proceso de diálogo y escucha activa con las comunidades para identificar una oportunidad que generara beneficios para toda la cadena de valor de la energía.

El vivero comunitario, una nueva economía local

Para asegurar el mayor respeto al medioambiente durante el proceso de construcción de Dominica, Enel Green Power rescató 36,471 individuos de flora silvestre de 19 especies, que fueron reubicados dentro del mismo parque, pues cuenta con las condiciones ambientales favorables para su conservación.

Pero también era necesario comprar otras plantas para asegurar las cuotas de reforestación establecidas junto con las autoridades.

“Junto con la ONG local Fundación Produce y un grupo de mujeres habitantes de la zona se trabajó en el salvamento de un vivero comunitario que antiguamente funcionó en la zona.”

Además de para poner en cuarentana las especies rescatadas previamente a su reubicación, en este espacio se brindó capacitación a las integrantes del grupo productivo para que, además de la cosecha que normalmente plantaban, pudieran sembrar cactáceas que serían usadas posteriormente para reforestar la zona así como para fines ornamentales.

“De esta forma, EGP contaba con una fuente que aseguraba el suministro de las plantas que requería, al mismo tiempo que la comunidad desarrollaba una nueva economía local. Hasta el momento se han logrado reproducir más 10,000 especies endémicas.”

Comunidades que definen su propio destino

El proyecto se contempló para una duración de cinco años, hasta 2019. 48 mujeres de las comunidades cercanas fueron capacitadas y 20 siguen trabajando directamente en el vivero, empoderando así en la gestión de emprendimientos a una población vulnerable y apoyando la Equidad de Género en la región. 

“Este vivero fue uno de los elementos destacados que le valieron a Dominica el Premio Infraestructura 360º Clima y Medio Ambiente 2016 del Banco Interamericano de Desarrollo.”

El premio ha sido otorgado por el conjunto de iniciativas que se tomaron en el parque eólico para preservar el hábitat local, el impulso a programas sociales para empoderar a las comunidades aledañas a través de capacitaciones en técnicas de cultivo, reforestación y alimentación del ganado en épocas de sequía.

Actualmente el vivero cuenta con el registro de instalaciones que manejan vida silvestre fuera de su hábitat natural, que los acredita para la reproducción y comercialización de especies por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales de México. Este permiso posibilita que en el futuro las comunidades sean 100% responsables del mismo y puedan decidir su destino.