Energías renovables: nuevas tecnologías para antiguas formas de energía

Publicado viernes, 9 de marzo 2018

“De la idea de de Larderel han nacido nuestras 35 centrales activas en la Toscana, que producen casi 6 TWh al año y satisfacen más del 30 % de las necesidades eléctricas regionales.”

La evolución tecnológica y la innovación de aquella idea de principios del s. XIX es la primera página de una historia que llega hasta nuestros días en Chile, Indonesia, Alemania y los Estados Unidos donde EGP está aplicando sobre el terreno su experiencia en el sector geotérmico.

Energía eólica: de Persia a los cottage escoceses

Los molinos de viento, predecesores de los actuales aerogeneradores, ya existían en Persia hace unos 5000 años, pero la primera turbina eólica se remonta a 1887, realizada por el escocés James Blyth, ingeniero eléctrico y académico que inventó una para producir luz para su cottage de verano en Marykirk, convirtiéndolo en la primera vivienda en el mundo alimentada con energía renovable.

La historia de la energía del viento está muy ligada además a los estudios de aeronáutica, llegando hasta nosotros con las características tres palas que ya se han convertido en la norma en la mayoría de los aerogeneradores instalados en la actualidad en todos los continentes gracias a la idea de un joven que construyó el primer ejemplar en Dinamarca en 1956.

“En la actualidad, la energía eólica es una de las renovables más extendidas y competitivas, con más de 500 GW de capacidad instalada en todo el mundo y una perspectiva de crecimiento de unos 59 GW en 2018, con la promesa de contribuir de manera decisiva en la revolución verde actual en América Latina y Asia.”

El agua, la innovación más antigua

La energía del agua es la fuente de energía renovable más antigua y, a la vez, con más proyección de cara al futuro. Por una parte, las grandes centrales hidroeléctricas garantizan desde hace casi un siglo el porcentaje más elevado de energía limpia de muchos países y, por otro, la tecnología venidera para aprovechar el inmenso patrimonio de la energía marina es la expresión más avanzada en la investigación en el ámbito de las nuevas formas de energía.

“La energía hidroeléctrica representa en la actualidad aproximadamente un 90 % de la producción mundial de fuentes renovables y supone un 17 % del total de la capacidad instalada global.”

A las grandes presas construidas ya a principios del siglo XIX –la primerísima se construyó en Canadá en 1879 en las cataratas del Niágara– se les añaden en la actualidad otras colosales gracias a los proyectos en China y en América Latina. Pero también crecen las pequeñas instalaciones de agua fluyente y los sistemas que consiguen que las centrales existentes sean cada vez más eficientes.

La energía marina sea tal vez la menos conocida de las formas de energía renovables, pero según las estimaciones podría alcanzar los 71 GW de capacidad instalada en el mundo. Mareas, olas y corrientes representan un patrimonio inexplorado y presente en todo el planeta alrededor del cual están naciendo nuevas tecnologías, experimentos y proyectos piloto más o menos en todo el mundo.

Hasta hace pocos años, las fuentes renovables en conjunto eran como una gota de agua en el océano de la producción energética mundial. De aquí a 2022, según el World Energy Outlook 2017, la capacidad de generación de las fuentes renovables aumentará hasta llegar al 43 % del mix energético global. Y el futuro no ha hecho más que empezar.