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Cuadernos de Viaje

Las historias de las expediciones extraídas de los cuadernos de viaje de Fabiano Ventura

El viaje

Tras las huellas de los glaciares

El proyecto fotográfico científico «Tras las huellas de los glaciares» de Fabiano Ventura cuenta con la contribución de fotógrafos y científicos para combinar la comparación fotográfica y la investigación científica con el objetivo de analizar los efectos del cambio climático a partir de la observación de las variaciones de los glaciares. Hasta el momento, el proyecto ha analizado 25 glaciares en las cadenas montañosas más importantes del planeta, entre ellos el Karakorum, el CáucasoAlaska, los Andes y el Himalaya, donde se han realizado 74 comparaciones fotográficas y 6 programas de investigación.

El proyecto prevé, para cada expedición, la repetición de fotografías tomadas desde el mismo punto de observación y en la misma época del año que las tomadas por fotógrafos-exploradores a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, con la intención de contribuir al desarrollo, a través de la comunicación visual, de una conciencia cada vez mayor sobre el impacto que las actividades humanas tienen en el clima.

A continuación se presenta una breve reseña de la expedición de 2009 al Karakorum, editada por Parallelozero y tomada libremente de los cuadernos de viaje de Fabiano Ventura.

Para más información y más imágenes, visite la página web:

www.onthetrailoftheglaciers.com/

Karakorum 2009

29 de julio de 2009, vuelo Islamabad-Skardu: nos dirigimos al norte, hacia Baltistán y Skardu, la «puerta de entrada al Karakorum». Al día siguiente, un día de traslado en jeep atravesando los espectaculares valles del Indo, el Shigar y el Braldo nos conduce hasta Askole, el último asentamiento civilizado en el camino hacia el glaciar Baltoro: un gigante de 60 kilómetros, el quinto del mundo en longitud.

Desde Askole partimos para las dos jornadas de trekking más largas, treinta kilómetros que recorremos en dos días a altitudes relativamente bajas (3.100-3.400 metros) y con un calor intenso, a veces superior a 30 grados. Justo antes de llegar al campamento de Payu, en cuanto divisamos el Baltoro, repetimos una fotografía tomada por Massimo Terzano, fotógrafo de la expedición del duque de Spoleto en 1929: 80 años después, a primera vista, no hay grandes cambios en el frente del glaciar. 

Al día siguiente nos acercamos a la parte frontal para repetir una de las imágenes más famosas de Terzano. Aquí observamos con gran tristeza que probablemente será una de las últimas oportunidades para disfrutar de este increíble espectáculo: la zona de la roca de Terzano parece haber sido socavada en la base debido a la erosión del río Baltoro, y parece que el destino próximo de la roca es su caída.

En los días siguientes continúa la exploración alrededor del Baltoro. El 4 de agosto, gracias a una profunda investigación bibliográfica, iconográfica y cartográfica realizada durante la preparación para la expedición, conseguimos ubicar el mismo punto fotográfico desde donde se tomó la preciosa vista panorámica del Baltoro, también realizada por Terzano. 

Después de una semana de trekking por las interminables morrenas del Baltoro, llegamos al espléndido anfiteatro de Concordia, a 4.650 metros de altitud, una de las mayores plazas glaciares del mundo, rodeada de algunas de las montañas más altas del planeta, entre ellas el K2. Aquí instalamos nuestro campamento base, como las primeras expediciones italianas de 1909 y 1929, e inmediatamente iniciamos el estudio y la búsqueda de los puntos fotográficos históricos, complementados con las inspecciones necesarias para evaluar las dificultades técnicas de la ascensión, y para marcar las tenues huellas que seguiremos por la noche, durante las ascensiones, para llegar a las cimas a tiempo para aprovechar las horas de mejor luz.

El 13 de agosto salimos del campamento base a las dos de la madrugada, con nuestros tres sherpas y nuestro guía. Avanzamos por un terreno muy empinado. Después de diez horas llegamos a la cima, a casi 5.500 metros, cansados pero felices de haber logrado llegar a otro lugar mítico: desde este mismo pico Massimo Terzano realizó, hace ochenta años, una espléndida imagen panorámica a 270° del circo de Concordia, todavía utilizada por los glaciólogos para estudiar la dinámica de los glaciares, incluso en relación con el cambio climático.

Repetimos esta importante imagen para poder ofrecérsela a la comunidad científica y mejorar nuestra comprensión de los mecanismos que guían la vida de los glaciares. 

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Cáucaso 2011

30 de julio de 2011: este año la expedición nos lleva al Cáucaso georgiano. El objetivo es llegar al glaciar Tviberi, un importante debris-covered glacier, es decir, «con el frente cubierto de escombros morrénicos», para observar con unos aparatos especiales su tendencia al derretimiento, y repetir algunas fotografías tomadas por Mor Von Dechy en 1884 y por Vittorio Sella en 1890 a los glaciares más significativos de la región, como el Tszaneri, el Kazebi, el Chalaat, el Leskir y el Lardaadi Adishi. 

El 2 de agosto, después de un día entero de búsqueda sobre terrenos prácticamente impracticables, encontramos el punto desde el que Vittorio Sella realizó una toma histórica del Chalaat, que con su frente alcanza la altitud más baja de toda Georgia, 1.860 metros. La exploración, además de demostrar que el Chalaat ha retrocedido considerablemente (unos 3 km, con una pérdida de espesor de 200 metros), ha servido para comprobar la imposibilidad de llegar al Leskir: los puentes para cruzar el arroyo se han derrumbado, el camino ha sido cubierto por la vegetación y el impresionante retroceso frontal del glaciar ha cambiado la morfología del frente, haciendo que sea completamente inaccesible.

 

A mediados de agosto, para repetir la extraordinaria imagen de Vittorio Sella del Lardaadi Adishi, uno de los glaciares más espectaculares de Svanetia, nos vimos obligados a realizar una dura expedición de tres días, con portadores y caballos.

Al llegar al frente del glaciar en el fondo del valle, con enormes dificultades, pudimos realizar estudios de las numerosas morrenas latero-frontales que atestiguan el dinamismo y la capacidad de respuesta al cambio climático de este coloso de hielo. El retroceso del frente respecto a la máxima expansión histórica, que probablemente se produjo antes de mediados del siglo XIX, es de poco más de un kilómetro, mientras que es mucho más evidente la pérdida de espesor de toda la lengua del valle. La recesión, relativamente pequeña en comparación con los otros glaciares de la región, se debe quizás a la gran altitud (más de 4.000 metros) de las dos cuencas de acumulación.

El último objetivo fotográfico de la expedición es la repetición de la famosa fotografía panorámica tomada por Vittorio Sella hace 121 años desde la cima del Monte Banguriani, a 3.885 metros. Una vez en la cima, la fatiga de la subida desaparece y la emoción de mirar hacia el lado opuesto es muy intensa. La vista a mi alrededor es impresionante. Observo las siete imágenes de Sella que he traído como referencia visual e inmediatamente noto los fuertes retrocesos y caídas de los numerosos glaciares a mi alrededor: algunos de los más pequeños han desaparecido por completo.

Al final de la expedición, que ha requerido dos años de estudios preliminares y organización logística y más de un mes de actividad sobre el terreno, el balance es el siguiente: cuatro glaciares principales examinados, veinte fotografías comparativas tomadas desde la misma perspectiva que las históricas, numerosos estudios instrumentales y tres reconocimientos en helicóptero.

Pocos días después del regreso, los primeros resultados ya son evidentes al realizar comparaciones fotográficas y observaciones científicas: los glaciares de la cadena del Cáucaso muestran lamentablemente retrocesos considerables de los frentes y pérdidas igualmente notables en espesor.

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Alaska 2013

27 de julio de 2013. El equipo llega al campamento base de Gustavus, un pequeño pueblo que sirve como base logística y entrada al Glacier Bay National Park, donde se concentrarán las actividades fotográficas. Antes de entrar al parque, teníamos que asistir a un curso para poder enfrentarnos con seguridad a la vida salvaje, puesto que el Glacier Bay es una reserva integral donde el hombre se encuentra totalmente aislado, y el oso negro y el oso pardo son una presencia constante que nunca debe ser subestimada.

Como primer objetivo nos dirigimos a las laderas del monte Wright para repetir la histórica foto del glaciar Muir tomada por Frank La Roche en 1893, exactamente hace 120 años.

Avanzamos por una densísima vegetación, y al estar en una reserva integral solo podemos mover las ramas sin dañarlas, por lo que con las mochilas cargadas de material fotográfico tardamos más de una hora en recorrer un kilómetro. Subiendo por un estrecho cañón llegamos a una preciosa colina donde la vista se extiende desde el Monte Fairweather, a 4.600 metros sobre el nivel del mar, hasta el brazo oriental de Glacier Bay. Los glaciares están todavía muy lejos, a más de 50 kilómetros al norte, mientras que a finales del siglo XIX ocupaban casi todo lo que la vista alcanzaba. 

En los días siguientes, el objetivo es repetir algunas fotografías del frente del glaciar Muir, tomadas en 1891 y 1941. Después de acercarnos en barca, al llegar nos topamos, demasiado de cerca, con un oso pardo. A continuación, encontramos el punto desde el que William O. Field sacó su fotografía en 1941; la densa vegetación no nos permite hacerla desde el mismo punto, pero la perspectiva es idéntica.

Después de unos días llegamos a una altura de la White Thunder Ridge en la que, a 300 metros por encima del fiordo, en 1941 Field colocó su cámara de fotos. En esa época, los frentes de los glaciares Muir y McBride estaban unidos y casi al alcance de la mano, mientras que hoy apenas se puede ver el frente del McBride. Repito las imágenes del Field y me doy cuenta de los grandes cambios en el paisaje en pocas décadas.

Cuando las condiciones climáticas parecen buenas, decidimos dedicar unos días a un reconocimiento en barca del West Arm, punto de partida para subir a los picos desde donde el explorador A. J. Brabazon, en 1894, tomó varias fotografías que abarcaban la confluencia de los dos principales glaciares de Glacier Bay, el Grand Pacific y el Johns Hopkins. También logramos llegar al glaciar Reid, donde, atados con una cuerda, escalamos con crampones para realizar el seguimiento y hacer algunas fotos de las enormes grietas, muy abiertas en el frente, lo que nos ayudará a entender si este glaciar, tal y como había planteado nuestro glaciólogo Riccardo Scotti, se encuentra en una etapa de avance.

El 27 de agosto, después de cuatro semanas sobre el terreno, el balance de la expedición es todo un éxito: 28 comparaciones fotográficas, seis panorámicas, todas las imágenes georeferenciadas y, sobre todo, la documentación sobre el increíble retroceso de los glaciares. En poco más de un siglo, los frentes del Johns Hopkins y del Grand Pacific han retrocedido más de 15 kilómetros, mientras que el del Reid ha retrocedido tres kilómetros y medio. Según los glaciólogos, la impresionante desintegración del casquete de la Glacier Bay desde la Pequeña Edad de Hielo hasta nuestros días ha provocado una pérdida de volumen de 3.450 kilómetros cúbicos, que equivalen a un aumento de un centímetro del nivel de los océanos.

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Andes 2016

21 de febrero de 2016: estamos en el Parque Nacional Torres del Paine, en Chile, buscando el lugar exacto desde donde Alberto Maria De Agostini, el explorador salesiano que trabajó en la Patagonia y en la Tierra del Fuego durante más de medio siglo (de 1910 a 1960), hizo su fotografía de los famosos picos. 

Temprano por la mañana ensillamos los caballos y rápidamente llegamos al borde del bosque, a unos 750 metros sobre el nivel del mar. Llevando uno de los caballos cargado con las mochilas, llegamos al paso con todo el equipo necesario. Aquí el viento es muy fuerte y sigo solo por la cresta hasta la cima. Coloco el trípode y la cámara, no sin dificultad, ya que las ráfagas superan los 120 kilómetros por hora, hace mucho frío y tengo las manos entumecidas. El momento de hacer la foto es, como siempre, emocionante: aprovecho un rayo de sol para exponer la plancha e inmediatamente después me doy cuenta de que, al igual que en la foto histórica, los picos de una montaña a la izquierda de la toma están cubiertos por las nubes.

El 20 de marzo se nos unirá el equipo de investigadores del Departamento de Ingeniería de la Universidad La Sapienza de Roma y los glaciólogos del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad Estatal de Milán para llevar a cabo las actividades científicas previstas.

Mientras tanto, nuestro próximo objetivo es el Parque Nacional Los Glaciares, en Argentina, donde se realizará el trabajo más importante de toda la expedición.

Aquí decidimos comenzar con el glaciar Upsala, el segundo más grande de Argentina, que De Agostini también fotografió en aquella época. Una vez que se llega al punto en el que el explorador decidió sacar la foto, la vista sobre el valle es impresionante. Es una cuenca de 90 km de largo y 10 km de ancho, y cuando se compara con las imágenes históricas, supone un gran desaliento ver cómo un valle tan grande se ha vaciado completamente de hielo en poco más de 80 años.

En los días siguientes continúa el trabajo de repetición de las fotos históricas del glaciar Ameghino (también en este caso el retroceso es considerable: donde antes había una larga lengua blanca ahora hay un valle de escombros y una laguna de por lo menos cuatro kilómetros de largo que llega hasta el frente actual).

En la zona de El Chaltén, en las míticas montañas del Fitz Roy y del Cerro Torre, el primer objetivo fotográfico es la cima del Cerro Polo, desde la que intento repetir la panorámica de De Agostini que retrata todo el skyline del Fitz Roy desde una posición frontal. Desde la cima empiezo a buscar el punto exacto desde el que se tomaron las fotos históricas, con éstas en la mano, y me cuesta varios intentos encontrarlo. De la comparación entre la imagen histórica se desprende que la parte final del glaciar Blanco ha perdido varios cientos de metros.

Luego repito las fotografías históricas de De Agostini también desde la Loma de las Pizarras y el Mirador Maestri, con impresionantes vistas del Cerro Torre: el glaciar Torre ha retrocedido dramáticamente de frente y ha perdido muchísimo espesor.

El 18 de marzo nos reunimos con el equipo de ingenieros y geólogos italianos en Chile para luego continuar hacia el glaciar Exploradores, donde realizaremos actividades científicas y de modelado de los frentes glaciares en 3D, cruciales para el estudio de las consecuencias del cambio climático.

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Himalaya 2018

24 de abril de 2018: emprendemos el largo viaje para acercarnos al campamento base del norte de Kangchenjunga, la tercera montaña más alta del mundo. Estamos inmersos en la jungla nepalí, y los glaciares aún quedan lejos. El primer objetivo es el Jannu, donde intentaremos llegar al punto a partir del cual Vittorio Sella realizó una panorámica del frente durante la expedición italoinglesa de William Freshfield en 1899, pero debemos posponerlo hasta la vuelta debido a una fuerte nevada.

Mientras tanto, a medida que nos acercamos al campamento base, identifico el lugar exacto desde el que Sella capturó, en una de sus extraordinarias tomas, la confluencia de dos glaciares, el Kangchenjunga y el Ramtang. La comparación con la foto histórica muestra el cambio dramático: hace más de cien años, los dos glaciares fluían en un solo frente, ahora ya no se tocan entre sí.

El 4 de mayo llegamos al campamento base, a 5.100 metros sobre el nivel del mar.

En los días siguientes, con mucho esfuerzo, encontramos el lugar desde el que Vittorio Sella tomó una de sus fotos panorámicas más espectaculares del glaciar Kangchenjunga. Estamos a 5.452 metros y el paisaje es realmente impresionante, pero por desgracia se puede ver su transformación: el glaciar ha bajado unos 200 metros.

Desde Kambachen, donde acampamos por la noche, subiendo una empinada pendiente de unos 500 metros, encuentro el lugar desde donde Vittorio Sella, 119 años antes, hizo una de sus excepcionales fotos, la del glaciar Jannu. En esta ocasión mi toma también encaja perfectamente, excepto por el hecho de que el frente del glaciar en la actualidad está más de un kilómetro más atrás que en 1899.

Luego nos dirigimos al Tíbet, donde nos instalamos en el campamento base del Everest, a 5.200 metros.

Desde aquí subimos por la morrena izquierda del glaciar Rongbuk. La altitud se siente, nos vemos obligados a parar varias veces, hasta llegar al punto, a 5.500 metros, donde creo que puedo repetir una fotografía histórica seleccionada en los archivos de la Royal Geographical Society. La pérdida de espesor es evidente. En el centro de la lengua principal del glaciar se ha creado un enorme lago glaciar, consecuencia del deshielo de la superficie.

En los primeros días de junio estamos en el campamento base del Cho Oyu, la sexta montaña más alta del mundo. Inmediatamente nos damos cuenta de que será muy difícil cruzar el glaciar Gyarag, debido a la caída de su parte central. Decidimos intentar llegar a la cima de una montaña por encima del frente, a unos 5.700 metros, desde donde poder repetir la fotografía más importante, tomada por el Mayor E. O. Wheeler. En la cima, la búsqueda del lugar adecuado para colocar la cámara no es fácil: la cima de esta montaña es muy grande y no tiene puntos de referencia reconocibles en la foto histórica. Después de varias subidas y bajadas encuentro la alineación correcta entre las enormes piedras del terreno y algunas crestas rocosas sobre la morrena del glaciar. El encuadre es correcto y estoy listo para hacer la foto, pero la hora no coincide y las sombras no están en la misma posición que las de la foto histórica. Todavía tengo que esperar una hora, aunque hace mucho frío, pero la fotografía requiere un estricto cumplimiento de los tiempos si se quiere obtener un resultado exacto y con valor científico. 

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Alpes 2020

Parte la última expedición de Fabiano Ventura diez años después de la puesta en marcha de este proyecto que retrata el estado de salud de los grandes glaciares de la Tierra. Hasta mediados de septiembre, el equipo fotográfico y científico de “Tras las huellas de los glaciares” estará en los Alpes para completar el archivo fotográfico más grande sobre los principales glaciares del Planeta. Monte Bianco, Gran Paradiso, Monte Rosa, Bernina, Ortles-Cevedale, Adamello, Dolomiti y Alpi Giulie serán las etapas principales de la expedición que cerrará la primera parte del proyecto. La segunda parte consistirá en la divulgación de estos resultados en las escuelas y en los museos. Gracias a este testimonio fotográfico será más fácil explicar los efectos del cambio climático y advertir a los más jóvenes sobre los riesgos que corre el planeta. 

 

Descubre más sobre la nueva expedición

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