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México: donde las renovables también hacen crecer lechugas

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México: donde las renovables también hacen crecer lechugas

Cerca de la planta eólica de Vientos del Altiplano nacieron pequeños huertos que contribuyen a satisfacer las necesidades alimentarias de las zonas aledañas y ayudan a desarrollar un mercado local de verduras. Un proyecto de Enel Green Power en colaboración con la Universidad Autónoma Chapingo dio forma a un modelo de agricultura doméstica sostenible.

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¿Es más fácil construir 50 turbinas eólicas o cultivar 50 lechugas? Si se le preguntas a los habitantes de los municipios de Mazapil y Villa de Cos, en el estado mexicano de Zacatecas, podrían contestar: "Depende". En la región del Altiplano llueve muy poco, mientras que abundan el sol y el viento: condiciones favorables para un parque eólico, pero que dificultan las labores agrícolas.

Enel Green Power construyó en esta región montañosa el parque eólico Vientos del Altiplano, que puede generar más de 280 GWh. Una obra compleja que se inició en 2015 y finalizó en noviembre de 2016 y que no se limitó a la instalación de tecnología para producir energía limpia.

Mientras que el sitio de construcción veía crecer hacia el cielo 50 turbinas, en la tierra se sentaban las bases de un proyecto compartido con la población local: cultivos que permitirían resistir las condiciones medioambientales y producir alimentos para los habitantes de la zona.

 

"Con esta planta estamos alcanzamos los objetivos de generación de energía limpia en México y la Creación de Valor Compartido con las comunidades a través de la agricultura sostenible."
Paolo Romanacci, Country Manager de Enel Green Power en México y Centroamérica


Los desafíos: los huertos y el agua

En el estado de Zacatecas el agua es un recurso escaso, por lo que resulta muy valioso. Los habitantes de las comunidades ubicadas en las cercanías de nuestra planta -Majoma, Mazapil, Primero de Mayo y Villa de Cos- tienen que hacer frente a la escasez de lluvias y a los altos niveles de salinidad del agua subterránea.

 

"El desarrollo de la agricultura en el Altiplano ha estado históricamente limitado al cultivo de maíz, frijol y chile en los períodos del año con temperaturas más cálidas."

 

En colaboración con la Universidad Autónoma Chapingo, Enel Green Power creó un plan de transferencia de tecnologías y formación progresiva de la población local, con el objetivo de iniciar cultivos de hortalizas en diferentes épocas del año y poder satisfacer las necesidades alimentarias de los habitantes de la zona.

En la primera fase del proyecto, en modo experimental durante 2016, se fomentó la participación de escuelas y familias para conseguir los primeros cultivos capaces de resistir los rigores del invierno.

Los técnicos de la Universidad enseñaron a 20 amas de casa y 20 jóvenes estudiantes a cultivar avena y nopal en cinco parcelas diferentes distribuidas en huertos domésticos y patios escolares.

Después del éxito de esta primera fase experimental, el proyecto creció a 10 huertos y amplió los cultivos para incluir ajo, brócoli, lechuga, col, cebolla y verduras no convencionales en la región, pero capaces de adaptarse a las bajas temperaturas invernales que no requieren grandes cantidades de agua y satisfacen las necesidades alimentarias locales.

 

De consumo familiar a comercial

Hoy día, los huertos del Altiplano producen vegetales hasta en tres ciclos estacionales diferentes. El cultivo lo realiza la población local, variando el tipo en función de la temporada. Las familias participantes en el proyecto consumen estos productos, pero también lo aprovechan de otras formas.

 

"De las 1,800 plantas producidas en promedio en cada huerto, el 30% se destina al consumo directo, mientras que el 70% restante se vende en el mercado local."

 

El cultivo experimental que implementaron mujeres y niños de las comunidades de Mazapil y Villa de Cos se convirtió en un pequeño ejemplo de cómo desarrollar una economía agrícola, salvando los más de 150 km que separan estas zonas de la capital de Zacatecas.

Las tecnologías para desalinizar el agua de riego, las pequeñas “casas sombras” (la tecnología que por medio de una malla evita en los cultivos el daño por el sol) para proteger las plantas, el riego por goteo y las técnicas de cultivo ecológicas no solo garantizan alimentos saludables para las familias locales, sino también ingresos de casi 2,000 dólares al año por la venta de éstos y un ahorro de más de 800 dólares en la compra de alimentos "made in" Vientos del Altiplano.

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