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Cambio climático e impacto económico. ¿qué herramientas tiene la industria a su disposición?

3 min.

Cambio climático e impacto económico. ¿qué herramientas tiene la industria a su disposición?

En la actualidad existen numerosas pruebas empíricas que demuestran que la temperatura media en nuestro planeta ha aumentado rápidamente en los últimos 150 años, es decir, desde el comienzo de la era industrial.

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Actualmente, existe una certeza razonable de que esto se debe a la actividad humana, en particular a la emisión de CO2 debida a la combustión de los combustibles fósiles (IPCC, 2014). Una de las pruebas más evidentes y rápidamente comprensibles la tenemos en los glaciares alpinos. La comparación de las primeras fotografías de glaciares tomadas alrededor de 1850 con la situación actual, da una imagen extraordinariamente clara e inmediata de que algo ha cambiado desde entonces: se han reducido mucho en tamaño y grosor y más de uno está desapareciendo o desaparecerá en pocos años.

Otra consecuencia del calentamiento global es el aumento de la frecuencia de los fenómenos meteorológicos extremos. Es algo que se debe al hecho de que, si la temperatura del planeta aumenta, también lo hace la energía disponible en la atmósfera para alimentar los sistemas meteorológicos. Un ejemplo concreto son las tormentas de otoño que se alimentan principalmente del vapor emitido por la superficie marina. Si esta última aumenta, tendremos una evaporación más intensa y por lo tanto más «gasolina» disponible para nuestras tormentas. El mismo mecanismo se está observando con los huracanes tropicales, cuya potencia está aumentando. La exterminación del clima afecta en realidad a todos sus aspectos: los episodios de calor intenso, las sequías en las zonas tropicales, etc.

El cambio climático ya forma parte de nuestras vidas. Y, aunque haya quien continúe negándolo, el año 2018 ha confirmado lo que el mundo científico lleva años sosteniendo: los eventos extremos son cada vez más evidentes y frecuentes.

Se trata de un fenómeno que afecta a todo el mundo, especialmente a las empresas que, según un estudio realizado por el organismo internacional DNV GL (una de las agencias de clasificación, comprobación y servicios para la gestión de riesgos ambientales más relevantes) en colaboración con el instituto de investigación de mercado GfK, aún no están preparadas para afrontar el riesgo del cambio global. De hecho, el 40 % de las empresas italianas admite que el clima tiene algún efecto en al menos uno de los principales sectores de su negocio, pero son pocas las que han tomado medidas.

El Grupo Enel trabaja desde hace tiempo —a través de la colaboración con realidades académicas y meteorológicas de gran relevancia— en una mejor definición de instrumentos meteorológicos avanzados, orientados a la predicción climática y a la explotación de sus beneficios potenciales sobre las realidades industriales. La importancia de los estudios iniciados y de los primeros resultados obtenidos se puso de manifiesto también con la adjudicación de una de las licitaciones de la Comisión Europea en el marco de Horizonte 2020. El objetivo de este proyecto es mejorar la interacción entre la industria y la investigación, no solo para mejorar la capacidad de previsión de los fenómenos atmosféricos, sino también para ayudar a las empresas, cuya actividad se ve afectada por tales fenómenos, a gestionar sus efectos.

Entonces, ¿cómo podemos ayudar a las empresas a defenderse de los fenómenos meteorológicos repentinos y a veces devastadores? Para una empresa, es crucial entender su exposición al riesgo climático, es decir, el impacto de la variabilidad climática en sus márgenes, tanto a largo como a corto plazo.

En cuanto a su estructura de riesgos, el Grupo Enel ya lleva un par de años evaluando las consecuencias del cambio climático y vinculándolas a cuestiones empresariales.

En particular, nos estamos dotando de herramientas para comprender cómo una creciente variabilidad de los fenómenos climáticos afecta a nuestra capacidad de gestionar eficazmente la producción de electricidad y los resultados económicos asociados.

Es por ello que, con el paso del tiempo, hemos perfeccionado nuestro conocimiento de las herramientas de gestión del riesgo financiero que son útiles para limitar el impacto en la rentabilidad del negocio de la creciente imprevisibilidad de los fenómenos atmosféricos: los «derivados meteorológicos». Teniendo en cuenta que ya no podemos ignorar la existencia de estos fenómenos hoy en día, debemos intentar controlar sus efectos sobre los resultados de la empresa mediante instrumentos adecuados que combinen energía y riesgo climático.

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