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La acción mundial para combatir el cambio climático: Low Carbon Policy Brief

3 min.

La acción mundial para combatir el cambio climático: Low Carbon Policy Brief

El aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero, causado por las actividades humanas, está provocando un aumento de la temperatura media mundial y de la frecuencia e intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos con consecuencias irreversibles para los.

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Según el Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC)[1] «es muy probable que el aumento de la temperatura media mundial de la superficie observado entre 1951 y 2010 haya sido causado en por lo menos un 50 % por el aumento de la concentración de gases de efecto invernadero debido a las emisiones antropogénicas». Además, tal y como confirma el IPCC en su último Informe especial, se estima que las actividades humanas ya han causado un aumento de 1 °C en la temperatura media mundial. Si la temperatura continúa aumentando al ritmo actual, se espera que alcance 1,5 °C de aumento entre 2030 y 2052, con importantes consecuencias tanto para los ecosistemas terrestres como para los océanos, con un aumento de la frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos (tormentas, huracanes, inundaciones, sequías, incendios), aumento del nivel del mar y de los océanos debido al derretimiento de los glaciares, cambios irreversibles en los ecosistemas con un mayor riesgo de extinción para un gran número de especies, sobre todo si no es posible atenuar el aumento medio de la temperatura a 1,5 °C.

En diciembre de 2015, la COP21 de París[2] (la Conferencia anual de las Naciones Unidas sobre el clima) produjo el tan esperado acuerdo sobre el cambio climático que proporciona un marco concreto y creíble para seguir el camino de la descarbonización en términos de ambición, transparencia y financiación. El texto legal definitivo del acuerdo establece: objetivos globales a largo plazo claros y ambiciosos para abordar el cambio climático; un marco de gobernanza transparente que proporcionará a los inversores la visibilidad necesaria sobre los objetivos nacionales y las políticas planificadas para apoyarlos; y el refuerzo de la financiación de la lucha contra el cambio climático mediante un compromiso renovado tanto con la financiación típicamente gubernamental de arriba hacia abajo como con el uso de instrumentos de abajo hacia arriba, como los mercados de carbono.

La atención prestada al cambio climático recibe cada vez más apoyo de un amplio abanico de partes interesadas que desean una transición energética rápida y sostenible. Dada la gran actualidad y el creciente sentido de urgencia manifestado por la comunidad científica en relación con el cambio climático, en los últimos años ha aumentado considerablemente el número de personas que se sienten directamente implicadas. Estas personas quieren contribuir cada vez más a la definición de nuevas ideas y acciones que puedan servir de estímulo para los responsables políticos. Cuestiones como la calidad del aire, la gestión forestal, la economía circular, la fijación de los precios del carbono y la transición equitativa, que hasta ayer se gestionaban de forma limitada, ahora se abordan y apoyan como elementos inseparables de un marco integrado. Es posible afrontar estos retos gracias a la ayuda de objetivos ambiciosos tanto en los países desarrollados como en las economías emergentes, apostando por una transición energética cada vez más rápida. Son pruebas claras de ello las numerosas cumbres climáticas[3] que diferentes partes interesadas de distintas zonas del planeta organizan durante todo el año y a través de los cuales se pretende dar un impulso a los gobiernos en el proceso de negociación de las Naciones Unidas.

En diciembre de 2018, la COP24 en Katowice concluyó con éxito con la aprobación del esperado Libro de Reglas del Acuerdo de París (el llamado «Paris Rulebook»). El resultado demuestra la voluntad de los gobiernos de avanzar a pesar de las incertidumbres del ciclo económico y de la difícil dinámica geopolítica. El texto final se caracteriza por luces y sombras que reflejan los mayores o menores avances logrados en los diferentes frentes de negociación. El texto contiene indicaciones muy positivas sobre la transparencia de las medidas que adoptarán los gobiernos, una transparencia que aumenta la visibilidad política a medio y largo plazo y la estabilidad normativa de las inversiones. Los resultados decepcionan sin embargo en lo relativo a la ambición de los objetivos nacionales que determinan el índice de descarbonización de los sistemas energéticos. El acuerdo alcanzado tampoco es satisfactorio en lo que respecta a la financiación de la lucha contra el cambio climático, que debería apoyar las inversiones necesarias para la transición energética y la reducción de las emisiones en los sectores no energéticos. En cuanto a la ambición y la financiación de la lucha contra el cambio climático, las negociaciones continuarán con vistas a la próxima Cumbre de las Naciones Unidas sobre el Clima convocada por el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, para el segundo semestre de 2019. En lo que respecta a las demás normas técnicas, se seguirá trabajando con vistas a la próxima COP 25 que se celebrará en Santiago de Chile.

En un escenario tan complejo, Enel se compromete a apoyar la realización rápida y eficiente de la transición energética gracias a su vocación de empresa sostenible. Con una atención cada vez mayor requerida por un amplio abanico de partes interesadas sobre temas como el crecimiento de la demanda energética, la descarbonización, la urbanización, la electrificación y el aumento de la demanda de sostenibilidad, Enel continúa con sus proyectos de la Hoja de Ruta de la Transición Energética, proporcionando apoyo a países con diferentes motores y expectativas. Una fuerte penetración de las energías renovables, el importante papel de la electrificación en todos los sectores (industria, residencial y transporte) y la digitalización (como el big data, los contadores inteligentes o la respuesta a la demanda) son las principales ventajas con las que cuenta Enel: todo ello prestando especial atención a la dimensión social en el espíritu de plena cooperación lanzado por el Acuerdo de París.

 1. Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC) Fifth Assessment Report (AR5), Summary for policy makers, 2013

 2. Conferencia de las Partes (COP) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC)

 3. Véase el sitio web oficial de la Semana del Clima de Nueva York (https://www.climateweeknyc.org) y la página web de la Cumbre de Acción Climática Mundial en San Francisco (https://www.globalclimateactionsummit.org/es/).

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