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Economía circular

Innovar, renovar, reutilizar y reciclar. La economía circular se ha convertido en una de las soluciones más eficaces para garantizar el desarrollo sostenible.

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Aunque se empezó a estudiar ya en los años 70, la economía circular no se convirtió en una parte crucial del mundo económico hasta el tercer milenio.

El punto de inflexión estuvo marcado por la publicación en enero de 2012 del informe «Hacia una economía circular: motivos económicos para una transición acelerada», encomendado por la Fundación Ellen MacArthur y desarrollado por McKinsey & Company. El texto fue el primero de ese estilo en considerar las oportunidades económicas y comerciales para la transición hacia un modelo circular, un enfoque hasta entonces destinado más bien al ingenio de los individuos y no tanto a una visión amplia.

Pero, ¿qué es en realidad la economía circular? La economía circular es un modelo de negocio con un enorme potencial, capaz de generar competitividad combinando innovación y sostenibilidad. Sin embargo, para aplicar este modelo es necesario cambiar el enfoque tradicional del mercado, los clientes y los recursos naturales. De este modo, las empresas pueden obtener importantes ventajas competitivas: reducción de costes, uso eficiente de la energía, reducción de las emisiones de CO2 y optimización y seguridad de la cadena de suministro.

Junto con la economía circular se introducen nuevos términos en el vocabulario tradicional del modelo de producción y consumo tales como compartir, prestar, reutilizar, reparar, reacondicionar o reciclar. La innovación tecnológica, la sostenibilidad medioambiental, la eficiencia energética y el uso de fuentes renovables se desarrollan en simbiosis, aportándole a la economía circular todas las características de un nuevo y excelente sistema


Los 5 pilares de la economía circular

La economía circular es una aliada estratégica para el desarrollo sostenible. La visión más amplia que aporta es imprescindible para revisar el enfoque para enfrentarse a la escasez de recursos, el calentamiento global y la gestión de los residuos.

El paradigma circular se basa en 5 pilares, que pueden desarrollarse por separado o combinados:

Recursos sostenibles

Utilizar fuentes de energía renovables y materiales biodegradables, reciclables o renovables

Producto como servicio

Un nuevo concepto de propiedad, con empresas capaces de ofrecer un único servicio que muchas personas puedan utilizar, en lugar de que el mismo producto se produzca para varios individuos, ampliando así el factor de uso y la vida útil

Plataformas de intercambio

Herramientas para que los usuarios y los propietarios puedan compartir y colaborar con el objetivo de optimizar los costes de los bienes y servicios y los recursos utilizados para producirlos

Ampliación de la vida útil

Producir desde el principio para lograr un ciclo de vida más largo, con más posibilidades de mejora, reparación y regeneración de los productos

Nuevos ciclos de vida

Toda solución destinada a preservar el valor de un bien al final de un ciclo de vida mediante su reutilización, regeneración, upcycling o reciclaje, en sinergia con los demás pilares.

La Unión Europea ha reconocido la adopción de modelos acordes con los principios de la economía circular como una de las prioridades estratégicas de la Unión, reconociendo también a nivel político que brindan una oportunidad para el crecimiento y el desarrollo en términos de competitividad, innovación, medio ambiente y empleo.
 

Ejemplos de economía circular

Partiendo de los 5 pilares del paradigma circular, los ámbitos de aplicación de los enfoques de la economía circular pueden ser variados. El uso de energías renovables es un componente esencial en la producción de productos y recursos circulares, incluida asimismo la forma en que se diseñan, fabrican, construyen y operan las centrales renovables, y cómo se aborda su posible nueva vida. 

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Gracias al modelo de obras sostenibles se pueden estudiar medidas para el reciclaje completo de los residuos o para la reutilización de las aguas residuales o procesadas, mientras que los materiales resultantes se pueden reutilizar para crear carreteras o terraplenes. Con el proyecto New Life, el Grupo Enel es pionero en investigar cualquier posible reutilización de los componentes de las centrales renovables una vez que lleguen al final de su vida. Y no faltan las ideas con un alto grado de innovación. Si hablamos de baterías, por ejemplo, ya se están realizando estudios para dar una segunda oportunidad a las baterías de los vehículos eléctricos, que pueden prestar servicio a la red o integrarse en los sistemas de almacenamiento.

Abolir el concepto de obsolescencia programada, reutilizar los neumáticos como goma reciclada para campos de fútbol, utilizar los palets como elementos de mobiliario urbano o para exteriores o aprovechar los residuos alimentarios para crear nuevos bioplásticos son solo algunos ejemplos. En la economía circular, la relación clásica B2C (business to consumer), basada en la creación de un producto dirigido principalmente a las necesidades del cliente, se transforma en C2C (cradle to cradle, de la cuna a la cuna). Los modelos de la industria se adaptan a la naturaleza, analizando los materiales que deben utilizarse pensando ya en su nueva vida. Un efecto dominó para conseguir una reducción progresiva e imparable de las emisiones de CO2.

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