Las milenarias bellezas de la antigua Roma vuelven a brillar con Enel Green Power

Jueves, 21 Julio 2016

Octavio Augusto, Trajano, Livia, Septimio Severo, Marco Aurelio, Agripina y Flavia Julia Helena, madre del emperador Constantino I, "son sólo algunos de los nombres alojados en estos ambientes, personajes que han marcado de forma indeleble el destino no sólo de este ciudad, sino de muchos pueblos antiguos unidos entre sí por el poder de Roma". Por último, las gracias a EGP: "Si hoy volvemos a Roma y al mundo la Sala de los Emperadores, debemos sin duda agradecer Enel Green Power, así como el Departamento de Cultura de la Superintendencia,  los técnicos y todos los trabajadores que trabajaron impecablemente para devolver estos espacios para que todos los vean", concluyó el alcalde.

La restauración de la Sala de los Emperadores condujo a resultados inesperados, como el descubrimiento de un dorado del siglo XVIII y otros detalles decorativos hasta ahora desconocidos. El redescubrimiento del dorado original a forma de hoja de los espirales y del cabezal han dado nueva luz a los marcos de relieves hechos de estuco. Al yeso se ha devuelto su color original, comprometidos de manera significativa por la acción del tiempo. Han sido, en particular, recuperados los tonos adoptados en el siglo XVIII, recuperando los colores delicados azul-ceniza ("color del aire") de las paredes y el blanco delicado adoptado para los elementos arquitectónicos, las pilastras con decoración vegetal, las coronas hechas como hojas de roble.

Un cuidadoso trabajo de restauración se ha centrado en los seis antiguos bajorrelieves incrustados en las paredes, entre los cuales se destacan el que representa el mito de Perseo y Andrómeda, el que ve a Endimión dormido en una roca y el que está dedicado a las ninfas. De hecho. Liberados de la gruesa capa de polvo y la suciedad, quitados los rellenos pesados ​​e intrusivos, ahora los podemos apreciar en toda su calidad formal y estética, lo que confirma plenamente la admiración que han despertado en los siglos pasados ​​en artistas y académicos. De particular interés es el descubrimiento del siglo XVIII de la integración de terracota en este sarcófago con combate dionisíaco, hecha para llenar mimetizando lo que faltaba en el original. Impactante también la restauración de las ocho bustos en los estantes y la recuperación óptima de los contadores de apoyo a los retratos imperiales, hechas con maestría en estuco y decorado de imitación mármol.